jueves, 27 de febrero de 2020

Reseña: Réquiem por los cuentos de hadas de Eva L.Torres


¡Muy buenas calabacitas! Bienvenidos un día más al blog ^^ Hoy os traigo la reseña de un libro al que le he cogido un cariño enorme. Estoy hablando de Réquiem por los cuentos de hadas de Eva L.Torres. Esta lectura la inicié con muchas ganas y no quería que se acabara la verdad. He disfrutado de la historia y de sus personajes como una enana y creo que si no lo conocéis le tenéis que dar una oportunidad. Os ofrezco un pequeño vistazo a la historia. Gurgalan, príncipe y prota principal de nuestra historia está maldito y se embarcará en una peligrosa misión que le obligará a conocerse a sí mismo y a saber diferenciar entre estar maldito, tener una vida complicada y ser diferente. Todo ello en un mundo lleno de magia, hadas, brujas, reinos ocultos y destinos mezclados. ¿Mola no? 

¿Empezamos?



|Ficha Técnica|

|Sinopsis|

Érase una vez, durante un viaje a través de reinos encantados repletos de peligrosas criaturas: Un príncipe repudiado por sus súbditos y maldecido por las apariencias. Un hada madrina tan prejuiciosa, que llevaba a sus ahijados a la desgracia eterna. Una joven deshonrada que se convirtió en guerrera para rescatar princesas. Un cazador que se emborrachaba en la sangre que vertía. Un mercenario enamorado de la desdicha. Un lobo que aullaba la muerte de sus feroces hermanos. Una bruja que podría ser cualquiera. 

Érase una vez… cualquier cosa, pero no un cuento de hadas.
|Género|
Fantasía, aventuras y amor.

|Extensión|
474 páginas.

|Fecha de Publicación|
Diciembre del 2019.

|Editorial|
Editorial Titanium.

|Estructura|
El libro está dividido en las cuatro estaciones: primavera, verano, otoño e invierno.




|Conoce a la Autora|

Esta señorita que veis aquí es Eva. Ella es la autora y cabeza pensante detrás de su Réquiem por los cuentos de hadas. Nació en Córdoba en 1992 y desde pequeña le encantaron los libros, la lectura y todo lo que tuviera que ver con la magia y la fantasía. Actualmente trabaja, escribe y estudia a partes iguales mientras trata de abrirse un camino como escritora profesional en este mundo plagado de bardos y gobernado por grandes dragones.

He decir que, aunque no la conozca en persona (cosa que algún día arreglaré), me ha parecido una mujer muy agradable, positiva y divertida. Siempre que he hablado o tratado con ella ha sido un placer y además me ayudó como beta en algunos de mis relatos. Se merece un buen reconocimiento y que le deis mucho amor a su obra. Y añado que animo a la autora a continuar escribiendo historias tan bonitas como de la que os voy a hablar a continuación.




|Opinión personal|

Vamos a empezar con la chicha. Como siempre, ya lo sabéis, en mis reseñas no hay spoilers de nada así que no os preocupéis. A la pregunta más obvia. ¿Me ha gustado? Creo que la respuesta es cristalina. Muchísimo. (Me declaro fangirl de la historia, la autora y los personajes ya mismo). 

Lo primero que me llamó la atención de este libro fue la preciosa portada que tiene, pero cuando la autora subió a Twitter un hilo contando curiosidades sobre la trama y sus personajes me enganchó y supe que me iba a encantar. No me he equivocado y de hecho me he llevado una grata sorpresa al dar con una historia de fantasía y romance muy original que tiene como base los cuentos tradicionales de toda la vida. A lo largo de la novela no es difícil encontrarse con esas miguitas de pan que te llevan hasta clásicos de los Hermanos Grimm y otros cuentos populares. Es algo que me ha parecido mágico. Aunque el terror sea uno de mis géneros favoritos, la fantasía, el romance y los cuentos de hadas me hacen muy feliz también. Disfruto mucho ese tipo de historias cuando están bien escritas y esta obra lo está.




Si os lo estabais preguntando, esta novela sí tiene worldbuilding y aunque no existe un mapa físico, en mi cabeza, sí que tengo un mapa mental. Eva consigue que te imagines su mundo tan bien que no necesitas mirar ese mapa en ningún papel. Según vas leyendo la historia, el mundo avanza y crece poco a poco como en la intro de Juego de Tronos. Al norte encontraréis las tierras frías y montañosas de Astaria de cuya capital, Ciudad de Herreros, es príncipe nuestro protagonista. Según vas descendiendo por un mapa imaginario vertical el clima se va suavizando y encontramos lugares lluviosos y de leyenda como Alabiedra o muy ricos en zafiros y escondidos entre los bosques como Villa Zafiro (Rosanegra).  Además, la autora nos presenta el sur como una tierra calurosa plagada de peligros, brujas e indeseables. 

Al mundo no le faltan detalles. Tenemos cuevas, montañas escarpadas, zonas pantanosas, lagunas, bosques... etc. La geografía es muy rica y lo mismo pasa si analizamos el imaginario de las gentes de cada tierra. Existen costumbres, diferentes formas de reinar en función de las regiones e incluso algunos reinos cuentan con leyendas propias como es el caso de Alabiedra. (Si queréis descubrirlo ya sabéis lo que os toca hacer jeje.) ¿Cómo valoro yo el trabajo de worldbuilding? Muy fácil. Si al terminar el libro quiero meterme dentro para verlo y vivir allí, es que me ha encantado y (para mí) es un gran trabajo por parte de la escritora.

De los personajes podría tirarme horas y horas hablando. Me han encantado TODOS. El protagonista es un príncipe norteño y pelirrojo con una mala ost.. ejem... digo con muy mal genio y varios secretillos tanto de familia como suyos propios. Al principio, este chico llamado Gurgalan no me caía muy bien. Me parecía un niñato, pero según avanza la historia su transformación es la que más me ha gustado y se terminado convirtiendo en uno de mis personajes favoritos. Tiene muchos matices, es irónico, divertido y tiene un lado romántico que no te esperas. Por otro lado, puedo mencionar que Gurgalan no está solo. Le rodean varios personajes pintorestos y muy diferentes. Un cazador tuerto, un hada, una guerrera, reyes, mercenarios... De ellos no diré nada por no hacer spoiler, pero todos ellos tienen una magia especial que hace que no quieras que desaparezcan de tu mente.


Esta mujer me recuerda mucho a una de las compañeras de Gurgalan.
Me encanta como es y yo creo que la cogeréis mucho cariño también. 
El hada Victoria.


De la trama también podría hablar largo y tendido. Gurgalan, nuestro príncipe con malos humos está maldito y tendrá que realizar un viaje para poder terminar con esa mancha en su curriculum real. Obviamente el viaje no será fácil, pero no estará solo, así que, si os he dejado intrigados ya sabéis cómo solucionarlo jejeje. Como habéis visto antes, el libro está organizado por estaciones. Empieza en primavera y acaba en invierno. Hay subtramas dentro de la principal que nos guían a lo largo del calor del verano, las lluvias del otoño y el frío del invierno y me parece una idea maravillosa. En ningún momento he sentido que nos desviáramos del objetivo principal y he disfrutado mucho de la primavera y el verano. Están llenas de intrigas y sorpresas que me han encantado. El otoño fue muy interesante, pero no ha sido mi estación favorita. En cambio, el invierno con el que la autora cierra la historia me ha parecido brutal.

De la pluma de Eva no puedo quejarme. Me ha resultado fácil de leer, divertida, con un buen drama cuando hay que dar drama, con buenos romances (preciosos bajo mi punto de vista) y con una chispa que le da algo muy positivo al libro. He disfrutado mucho también sus críticas a la sociedad, al machismo en los cuentos de hadas, a la orientación sexual de los personajes, a los roles de género etc. Simplemente me ha encantado calabacitas y es un libro que seguro me volveré a leer. Por ponerle un pero y aunque su edición me parece una de las más bonitas que visto, diré las erratas. Durante mi lectura he encontrado bastantes. No son faltas de ortografía graves ni mucho menos, pero te sacan un poquitín de la lectura. 

Dicho todo esto creo que queda claro. ¿Lo recomiendo? Al 100x100. Como ya he dicho y seguiré diciendo, este es un libro que me volveré a leer. Ha sido muy emotivo para mí. Me ha hecho pensar, reir y llorar. Quizás suene muy cursi, pero cuando no leo terror esto es lo que quiero en un libro. Quiero un mundo mágico que me haga olvidarme de todo alrededor y que me permita ser una aventurera más, una compañera de los protagonistas. De corazón creo que esta historia merece ser leída y valorada. Mi mayores felicitaciones a la autora y espero que le deis mucho amor a ella y a su novela.



Lluvia H. López

¡¡Muchas gracias por vuestro tiempo de lectura y espero que os haya gustado!!
¡¡Nos vemos en el siguiente post calabacitas!!

¡¡Un abrazo!!


miércoles, 19 de febrero de 2020

La maldición de Rineth


¡Buenos días calabacitas! ¿Cómo estáis? ¡Espero que fenomenal! Como sabéis el lunes fue el fallo de Insomnes hasta el Amanecer y por desgracia, mi relato no fue seleccionado. Cosas que pasan y con las que tenemos que lidiar todos los que queremos ser escritores. Pensé en olvidar el relato, pero lo cierto es que le tengo bastante cariño y he pensado que compartirlo con vosotros. El relato es de vampiros y espero que lo disfrutéis tanto como yo lo hice al escribirlo. ¡Me encantaría que me dejarais vuestra opinión en comentarios! Siempre es bueno saber donde se puede mejorar jeje. Un fuerte abrazo calabacitas. ^^ 



.La maldición de Rineth.

   Lanthe recordaba todo lo que su mentora le había explicado acerca del mundo y sus peligros mientras cabalgaba hacia la villa de Rineth. Al parecer, algo extraño sucedía dentro de sus pequeños límites. Las gentes del lugar enfermaban sin motivo, las hadas desaparecían y una plaga de mariposas nocturnas se había asentado en la zona. No eran buenas señales.

Los reyes de Ukros le habían confiado la tarea de descubrir qué pasaba y ponerle remedio. La joven akentir* acarició el cuello duro y zaíno de su amigo equino, pensando en lo que se podía encontrar. ¿Una maldición? ¿Nigromancia? ¿Algún monstruo invisible? ¿Devoradores? Daba igual que la causa fuera una bestia o una epidemia, ella lo solucionaría. Y más le valía porque Rineth era uno de los lugares preferidos de la reina. Allí florecía lo que las gentes de Ikarell llamaban “el don de las hadas”, unas flores mágicas que las fae regalaron a los humanos por acogerlas tras la guerra. Eran muy útiles. Algunas de sus propiedades iban desde tejer los mejores vestidos de reyes y princesas, hasta extraer polvos de estrella para hacer rituales mágicos. También se aprovechaban como medicina y ungüento rejuvenecedor. Eran un bien que la reina no quería perder y si las hadas se desvanecían, sus dones lo harían también.

El pueblo de Rineth estaba al norte de la capital, a unas tres horas a caballo, oculto en el interior del bosque de Taore. El sinuoso camino estaba inundado por una espesa niebla y ni los pájaros de la zona se atrevían a cantar. La vegetación iba dando paso a la llanura, al murmullo del río Vesla y a las primeras casas de madera oscurecida por el tiempo. Rineth estaba triste. Nada quedaba en sus calles de la alegría de antaño. Tampoco había hadas en las praderas ni agricultores trabajando las tierras. En su lugar, Lanthe veía oscuridad, miedo y sufrimiento. Olía a enfermedad. Los resplandecientes campos de orquídeas no brillaban como antes y estaban plagados de mariposas negras que intentaban aferrarse a la vida de las mágicas flores violetas. Un mal presagio. Esos insectos anunciaban la muerte.
*Akentir. Guerreros consagrados a los dioses que protegen las tierras de Ikarell.

La joven había estado en lugares terribles, pero volver al pueblo de su infancia para encontrarlo en la más absoluta decadencia hizo que se le erizaran todos los pelos del cuerpo. Su cabello, cobrizo y despeinado, destacaba como la luz de un faro en el ambiente gris que ahora vivía Rineth. De algunas casas emergían toses roncas y lamentos por el dolor de la extraña afección. Sin descender del caballo, continuó ladera arriba hacia el cementerio de la villa. Para su sorpresa, allí sí que había gente. No mucha. Solo algunos afortunados que aún no habían enfermado.

Los lamentos de una madre llenaban el silencio. Lanthe bajó de su fiel amigo Enurr y se dirigió hacia aquellas figuras vestidas de negro. Nadie se giró a mirarla. Todos los presentes lloraban la pérdida de la joven hija del burgomaestre, Kysla. Su madre, Sarin, era un mar de lágrimas sobre la tierra mojada que acababa de sepultar a su pequeña. Estaba más débil y delgada de lo que Lanthe la recordaba. Parecía un fantasma. Diero levantó a su mujer del suelo, envolviéndola con una manta, y la atrajo hacia él. Lanthe decidió no acercarse más y observarlos desde la lejanía.

Riela, la última hada que quedaba en Rineth y quien había solicitado ayuda a los reyes, dio un paso hacia la tumba. Cerró los ojos y miles de luces perladas comenzaron a salir de sus manos. Bailaban con la niebla, entre los escasos asistentes e iluminaban el cabello rosado de la joven. De pronto, abrió sus enormes ojos ambarinos y todos los pequeños fuegos se concentraron encima de la tierra, brillando cada vez más hasta que desaparecieron dejando un rosal de flores carmesíes. Serviría de protección contra los ghouls y acompañaría por siempre el descanso de Kysla. Sarin se desmayó. Era normal. Seguramente estaría enferma y el dolor de la pérdida había podido con ella. Todos se fueron marchando en silencio. Casi nadie reparó en la presencia de Lanthe y los que lo hicieron le dedicaron miradas fugaces y asustadizas. Diero, en cambio, se asombró. Hacía unos cinco años que no se veían, pero la había reconocido.

El burgomaestre había ocupado el puesto de su padre, como era tradición, y se había convertido en su viva imagen. Era un hombre corpulento, esbelto y bien parecido al que ya le clareaba el pelo. Tenía el gesto más triste que serio. Había echado barriga y su cara lucía una barba de varios días. Sus ojos hundidos miraron a la pelirroja guerrera mientras arropaba a su mujer.

—Tú —dijo con voz quebrada—. ¿Qué haces aquí?

Ella le dedicó una sonrisa de comprensión y le hizo un gesto indicándole que hablarían después. Ahora debía encargarse de su esposa. La joven vio cómo el corpulento burgomaestre cargaba dulcemente con Sarin en brazos mientras desaparecían en la noche en dirección a la villa. Había algo extraño en la pareja. Bajo la manta, unos ojos oscuros le devolvían la mirada. Lanthe se quiso fijar más, pero la distancia no se lo permitió.

El cementerio había quedado desierto. Los enormes sauces mecían sus hojas en silencio mientras se iluminaban tímidamente con los rayos de la luna creciente. Algunas mariposas negras volaban descarriadas por la zona. No era un buen sitio para estar a solas por las noches, pero hacía ya tiempo que eso a Lanthe no le importaba. Paseó entre los árboles llorones y la multitud de sepulturas cubiertas por flores y rosaledas. De vez en cuando, dedicaba alguna mirada triste a una de ellas y seguía su camino. Sus ojos, grises y almendrados, buscaban dos tumbas en particular, olvidadas por el tiempo. No tardó en encontrarlas. En una zona apartada yacían dos pequeños espinos secos que hacía mucho que no daban flores. Allí descansaban sus abuelos. «No estamos solos», le advirtió el mandoble que siempre llevaba sujeto a su espalda. De repente, el crujido de una rama seca la obligó a desenvainar y a ponerse en guardia.

—Sal. —Su voz seca cortó el silencio, pero no obtuvo respuesta—. ¡Ya!

—Vale, vale. Perdona —le contestó una voz muy dulce que salía con las manos desnudas de detrás de un árbol.

Lanthe bajó el acero de inmediato al ver el cabello rosado de Riela y envainó a su preciada Antesir, el arma que había llevado su madre durante la guerra de Nalvarge.

—Siento haberte seguido, pero noté tu presencia en cuanto entraste en Rineth. Quería verte.

—No lo vuelvas a hacer —contestó Lanthe envainando la espada— por tu bien.

Riela la observaba a una distancia prudente. La akentir estaba tan fría como de costumbre. Ahí plantada con su mirada tormentosa e impenetrable y su cabello, rojizo, largo y despeinado, vibrando en la noche. Al hada le cautivaba su fiereza. Siempre habían tenido una relación muy cercana, pero en los últimos tres años, solo se habían visto un par de veces. Riela intentó acercarse.

—Al final has venido...

—La reina me ha ordenado que viniera —le cortó—. No pretendo quedarme mucho. ¿Kysla es la primera humana que ha muerto?

—No —contestó el hada—. Hace tres lunas apareció el cuerpo de un cultivador entre los campos de orquídeas. Era noche cerrada. Aun así, pude ver que tenía la cara desencajada y algunos moratones. Estaba muy pálido. Había algo raro en todo aquello, pero enseguida apareció Diero junto con otro par de campesinos y me echaron.

—¿Y tú qué hacías allí?

—Escuché los gritos y salí corriendo por si era alguna de mis hermanas.

—¿Gritos? ¿Quién lo encontró?

—Sarin, la madre de Kysla. —Riela no parecía contenta—. Dijo que estaba dando un paseo cuando lo encontró.

—Ya veo. ¿Y el labriego? —preguntó Lanthe—. ¿Quién era?
—Matheus —contestó el hada asintiendo—, un muchacho muy trabajador que nos ayudaba con las tareas de cultivo.

¿Por qué no le habían explicado nada a Riela? ¿Moratones? ¿Palidez? ¿La cara desencajada? A Lanthe no le cuadraba, solo una criatura le venía a la mente y no era algo bueno. Encima le ocultaban información a la única fae que quedaba en la aldea. Quizás no estuviera relacionado, pero estaba claro que algo no iba bien. Esa misma noche hablaría con Diero.

—¿A Kysla se la encontraron igual?

—Sí, la niña había enfermado y en pocos días ya no podía levantarse de la cama. —Hizo una pausa—. Intenté ayudarla, pero no pude hacer nada.

La guerrera se quedó pensativa. Su instinto le gritaba que el culpable era un vampiro. «Tenía la esperanza de no volvernos a cruzar con esas asquerosas sanguijuelas», —confirmó Antesir—. «Son escurridizas, crueles y complicadas de matar».

Lanthe se fijó en su amiga. Tenía una mirada preocupada y triste que no pegaba nada con esos preciosos ojos miel que tanto le gustaban a ella. El hada se había recogido la melena rosada con algunas flores que hacían hipnótica su tostada piel. Llevaba un vestido muy sencillo y oscuro para disimular su procedencia, pero el color de su pelo, el brillo dorado de su tez y sus orejas puntiagudas la delataban. Muchos no veían bonitas a las fae, pero, a Lanthe, Riela le parecía la criatura más hermosa que había visto nunca.

Era muy importante para ella, aunque sabía de sobra que aquel sueño jamás se haría realidad. Primero, porque nunca la pondría en peligro y, segundo, porque ser una akentir se lo impedía. Los guerreros consagrados a los dioses recibían algunos dones a cambio de su lealtad más absoluta. Fuerza, destreza, agilidad, algunas habilidades mágicas… Todo a cambio de un precio muy alto, su destino. Eso incluía que los propios dioses te asignaran una pareja de por vida, que solía ser otro akentir. A algunos ni siquiera se la condecían. Sus padres también fueron guerreros. La educaron para servir, luchar y honrar a las deidades. A veces dudaba, incluso odiaba a esas divinidades desconocidas, pero el deber siempre acallaba su pasión.  «Deja de admirar al hada y cumple tu misión». Era Antesir. Hacía tres años que podía escuchar sus pensamientos y hablar con él. Al principio eran solo murmullos, pero con el tiempo se dio cuenta de que la espada tenía alma propia.

Decía ser Antesir de Miroth, un antiguo guerrero al que una bruja encerró en la espada. Lanthe ignoraba a menudo sus historietas. «¡Espabila!». Salió de su ensoñación.

—Ya voy —le contestó molesta con un hilo de voz.

—¿Has dicho algo? —preguntó Riela.

—¡Sí! Sí —respondió Lanthe intentando espabilarse—. Me preguntaba si se sabe algo de la desaparición de tus hermanas y los demás fae.

A Riela se le ensombreció el rostro por completo. Era como recitar las palabras mágicas para invocar a la más absoluta de las tristezas.

—No. —Se notaba el cansancio, la rabia y la impotencia en su voz—. No he vuelto a saber nada de ellas ni de ningún otro desde que fueron desvaneciéndose hace un par de semanas.

—Bueno. —Esta vez fue Lanthe la que se acercó a ella. Levantó la cara, llena de lágrimas, del hada—. No te preocupes, las encontraré a todas, Riela. De momento, volvamos al pueblo. Tú vete a descansar y yo hablaré con Diero.

La joven hada la abrazó entre sollozos mientras Lanthe intentaba mantener la compostura. Eran nueve hermanas, contándola a ella, las que habían vivido y crecido en Rineth. Nunca se hubieran marchado sin avisarla y jamás habrían dejado las orquídeas estelares sin sus cuidados y protección. Que, de repente, sus gentes y familia desaparecieran de la comunidad sin dejar rastro no tenía sentido.

—Lanthe —susurró—. Ya no las noto…

La akentir no respondió. Si había un vampiro en Rineth, lo más probable era que la mayoría de las hadas estuvieran muertas. «Sabes que esos bichos son adictos a la sangre de las fae», afirmó Antesir. Esas ratas nunca tenían suficiente y las hadas eran su plato favorito. Riela estaba en peligro. Tenía que solucionarlo enseguida. Hacía bastante que no se cruzaban con uno. De hecho, los vampiros eran criaturas solitarias y poco comunes, pero cuando aparecían, el lugar en el que se asentaban quedaba maldito y profanado para siempre. Abrazó con fuerza a la ahora frágil hada que, en comparación con ella, era bastante más bajita. Acto seguido la cogió de la mano para volver con Enurr y bajar la colina hacia el pueblo. Riela se resistió.

—Espera —dijo—. ¿Por qué habías venido aquí?

—Quería visitar a mis abuelos.

Riela dirigió su mirada hacia la olvidada tumba. Era triste y oscura. A causa de la situación que se vivía en Rineth, tanto humanos como fae habían descuidado a sus muertos. El hada acercó su rostro al de Lanthe con una dulce sonrisa. Se perdió en los ojos cristalinos de la guerrera y le dio un tímido beso en los labios. La akentir no se retiró. Disfrutó de su calidez y suavidad. Riela separó sus labios de los de Lanthe y, al instante, se transformó en una pequeña luciérnaga brillante y alada que fue como un rayo hacia la descuidada sepultura.

La guerrera entrecerró los ojos para ver lo que estaba haciendo su alada compañera. Se movía como un relámpago en una noche tormentosa, pero brillaba con más fuerza, dejando una estela tras de sí. Lanthe notó que la luz se desvanecía y cuando abrió los ojos su corazón se llenó de la dicha que solo ella le ofrecía. No había ni rastro de las ramas podridas ni de las rosas secas. Ante ella, tenía un maravilloso espectáculo de orquídeas estelares y rosas de varios colores rodeando las tumbas. La piel de Riela todavía brillaba dorada por la transformación junto al pequeño y recién nacido jardín. Sonreía. Lanthe ocultó sus emociones todo lo que pudo y le dio las gracias mientras regresaban con Enurr hacia la villa.

Frente a las pequeñas casas de madera, los dones de las hadas brillaban con menos intensidad que nunca. Un manto de alas negras y azuladas cubrían todo Rineth y sus campos mimetizándolos con la noche. Olía incluso peor que hacía unas horas y la niebla se había echado encima del pueblo. Lanthe ocultó a Riela en casa de una antigua amiga de su abuela, Louise. Era panadera, una mujer viuda ya mayor, muy alegre, que aún no había enfermado y que les acogió con gusto. Lanthe confiaba en ella. «Estarán bien»había coincidido Antesir. «Ahora, céntrate en lo importante».

Llegó a la casa del burgomaestre antes de lo que creía. Estaba algo más separada del resto y, aunque él mandaba en Rineth, su hogar no era muy diferente al de los demás. Quizás un poco más grande, pero con la madera igual de envejecida. Había un par de macetas con flores muertas en la entrada y no se distinguía ninguna luz que iluminara los sucios cristales. ¿Se habrían ido ya a dormir? Lanthe apartó a un par de mariposas que aleteaban a su alrededor y llamó a la puerta.

—Abre, Diero. Soy Lanthe.

No obtuvo respuesta. Volvió a llamar. Nada. «Esto no me gusta», declaró Antesir. Lanthe observó una vez más la casa. Hacía mucho que nadie había cuidado de la fachada ni de los alrededores. Todo estaba demasiado tranquilo. Un silencio incómodo se había apoderado de la zona y multitud de mariposas negras se habían acercado. «Carroñeras».

La akentir se asomó por uno de los polvorientos ventanales. La oscuridad lo consumía todo y decidió que era mejor pedir perdón que permiso. Entró en la marchita vivienda echando la puerta abajo y desenvainó a su compañero. «Aquí apesta», se adelantó Antesir. Un olor pútrido envolvía cada rincón de la estancia y todo estaba hecho un desastre. La guerrera avanzó despacio entre los muebles rotos. De pronto, algo detuvo sus pasos. Los rayos de la luna iluminaron un terrible espectáculo. Había sangre por todas partes. Suelo, paredes y techo se habían teñido de escarlata. Diero estaba allí tendido. Inmóvil, pálido y con la cara desencajada. Sus ojos hundidos transmitían un profundo pesar. El demonio chupasangre se había cebado con aquel hombre. Tenía el cuerpo destrozado. «Mierda», —dijo Antesir—. «Parece que el lobo tenía piel de cordero».

A Lanthe se le encogió el corazón. Lo habían tenido delante. Sarin. Lo más probable es que ella fuera la primera víctima. El vampiro tomó su forma para ocultarse en el pueblo. Poder cambiar de piel era una de las peores cosas de estas criaturas. «Son como serpientes». Lanthe salió de la casa con el estómago revuelto y corrió hacia el hogar de Louise. Solo podía pensar en el hada. Riela estaba en peligro y ella la había dejado sola. Le había dado al vampiro su comida favorita en bandeja de plata. Nunca se lo perdonaría.

Cuando llegó, no había luz en el interior, igual que en casa de Diero. Antesir no dijo nada. Las historias que involucraban a esas bestias infernales no terminaban bien. La puerta estaba abierta, varias marcas de garras recorrían los muros y las ventanas habían quedado destrozadas.

—¡Riela! ¡Louise! —gritó la akentir—. ¿¡Dónde estáis!?

Un grito fugaz le hizo mirar hacia el campo de orquídeas. «Están allí, Lanthe», le susurró Antesir. La joven desenvainó la espada y avanzó entre las sombras. Las mariposas le abrían paso según caminaba y un olor muy conocido llegó hasta su nariz. «Sangre». Lanthe asintió. Un sonido desagradable que estaba entre la succión, los lamidos y el goteo se hacía cada vez más presente. La akentir distinguió unas siluetas agachadas entre las flores. Quiso correr, pero resbaló. Aquella tierra estaba empapada y teñida de rojo. Al levantar la cabeza, las vio. «Que los dioses nos bendigan en esta batalla».

—¡Suéltala desgraciada! —bramó mientras sus ojos comenzaban a irradiar mil centellas de odio—. ¡No la toques con tus sucias manos!

La impostora estaba encima de Riela alimentándose. Tenía el aspecto de Sarin, pero no era ella. Más bien parecía una visión espectral de lo que fue. Ver cómo esa criatura dejaba el cuerpo del hada, inmóvil y pálida, sobre las flores rompió el alma de Lanthe que se abalanzó sobre ella empuñando el mandoble. No había llegado a tiempo. El corazón agonizante de la guerrera exigía venganza. «¡No debiste salir del infierno, bestia!», —gritó Antesir mientras Lanthe disparaba mil estocadas radiantes que iluminaban la noche—. «¡Vuelve a las tinieblas!».

La tenebrosa mujer de cabellos oscuros bufaba mostrando una enorme mandíbula desencajada, llena de dientes afilados, mientras esquivaba los golpes. Estaba claro que no era Sarin. Se movía como un animal acorralado. De pronto, dio un salto hacia las estrellas como si fuera un gato y se quedó inmóvil, flotando en el cielo. «Prepárate», —le ordenó Antesir. Mandoble y portadora sabían del horror que les esperaba. Las articulaciones de la falsa Sarin se desencajaron y los huesos se astillaron destrozándole la piel. Aquel ser sonreía con crueldad mientras el grotesco espectáculo se desarrollaba.

Un amasijo de vísceras, huesos rotos y pellejos cayó ante los pies de la guerrera. «Vampiros», —dijo Antesir con desdén—. «Siempre tan agradables». La criatura que ahora tenían ante ellos era pura maldad. Amenazaba a Lanthe enseñándole sus asquerosos y afilados colmillos. Eran mil agujas llenas de sangre de las que se escurría una lengua bífida y punzante. Su cuerpo era muy pálido, casi translúcido. Delgado y sin pelo. Sus ojos negros se hundían en aquella carne maldita y podrida. Era un ser de pesadilla que solo respondía al hambre. Se colocó en posición de ataque y arremetió contra la akentir.

La sanguijuela era veloz, pero Lanthe y Antesir paraban todos sus ataques. Parecía que bailaban hasta que la guerrera volvió a ver el cuerpo de Riela, inerte, sobre las orquídeas. «¡Cuidado!», —gritó Antesir—. El vampiro aprovechó para lanzar otra ráfaga de arañazos que alcanzaron a Lanthe. La akentir quedó en el suelo mientras su sangre se fundía con la tierra. Las heridas eran profundas. Dos se abrían paso en su pecho y otra le desgarraba desde el labio superior hasta la barbilla. Le costaba respirar por el dolor, pero sabía que ese no sería su final. Clavó el filo de Antesir sobre las flores mientras se recomponía y un millar de mariposas se elevaron hacia las estrellas desvelando la masacre. Lanthe observó el campo y aguantó las arcadas.

El vuelo de los oscuros insectos había levantado el olor putrefacto que, al entrar en el pueblo, la guerrera había confundido con enfermedad. Por desgracia, era la muerte lo que trascendía. «¡Sacrilegio!». Los cuerpos sin vida de las hermanas de Riela junto al de la pobre Louise y todas las hadas desaparecidas reposaban sobre sus moribundas y queridas orquídeas. El monstruo dio un terrible alarido. Se notaba que estaba disfrutando de la matanza. Lanthe escupió asqueada. ¿Por qué los dioses permitían tanta maldad? Se suponía que ellos debían proteger Ikarell. Se suponía que les importaba la humanidad. Quizás no fuera verdad nada de lo que le habían contado. Quizás los dioses eran un simple invento de los reyes para mantener a los poderosos controlados.

—¡Mírame, escoria! —gritó la akentir—. ¡Ya no tendrás ni un rincón oscuro en Ikarell donde puedas esconderte!

El monstruo acometió contra la guerrera mientras un calor inmenso se apoderaba de ella y la ira invadía su alma. Su mente se quedó en blanco y ya no pudo escuchar lo que Antesir le decía. En su lugar, su velocidad aumentó, sus estocadas fueron más certeras y su mirada se transformó en una tormenta eléctrica. La noche se hizo día en Rineth. El hogar de las estrellas se abrió y un haz de luz llegó hasta la morada de los dioses. Lleno de odio, lleno de furia y desolación, un ángel rompió los cielos.

Cuando Lanthe despertó no se acordaba de nada. Estaba en el fondo de un enorme agujero en mitad del campo. La boca le sabia a hierro y barro. No quedaba rastro del vampiro, ni de los dones de las hadas y tampoco encontró a las mariposas oscuras. No parecía haber peligro. Sus heridas no se habían curado, pero lo harían. «Parece que los dioses no te han abandonado». Con una pizca de esperanza, y Antesir a sus espaldas, escaló hasta la superficie. Amanecía, pero era un día triste. Mil nubes de tormenta acompañaban la escena. Las fae difuntas seguían allí, sobre los cultivos de orquídeas, ahora arrasados. Lanthe corrió al lado de Riela. Estaba fría. Tenía varios moratones, la ropa manchada de sangre y los ojos abiertos. Las lágrimas de Lanthe cayeron como una cascada. «Ciérraselos, encanto. Ahora duerme». La akentir ahogó un grito de dolor. Jamás se perdonaría no haber llegado a tiempo.

De pronto, la melena rosada de la joven hada se comenzó a unir con los castigados campos. Su piel brilló junto a la de sus hermanas por última vez mientras la tierra se las tragaba. El precioso resplandor dorado comenzó a crear maleza, flores y toda clase de vegetación a su alrededor convirtiendo Rineth y el bosque de Taore en una arboleda salvaje, mágica e inexplorada. Lanthe notó un cálido beso en los labios y se alejó, desolada, hacia lo que quedaba de la villa. Los asustados y enfermos campesinos veían como enredaderas gigantes, rosales y demás plantas extrañas devoraban sus casas. «No podemos dejarlos aquí. Todavía tenemos trabajo que hacer», —le advirtió Antesir. Lanthe se limpió las lágrimas. Terminaría el trabajo que le había encargado la reina y honraría su juramento de proteger Ikarell. Para Rineth y Riela ya era tarde, pero podía ayudar a sus gentes.

Una semana después, una pequeña comitiva de labriegos llegó a la capital. Todos hablaban de una joven akentir que les había salvado del hambre, tratado una oscura enfermedad y guiado hasta allí. Según quién cuente la leyenda, la noche que Rineth quedó maldita, una bella mujer brillante, de cabellos encendidos, se elevó sobre los campos de orquídeas, rompiendo los cielos. Otros dicen, que incluso, tenía alas formadas por inmensas plumas blancas y que mandó al infierno al vampiro que condenó la villa. Muchos pensaban que la guerrera era un ángel o una bendición de los dioses. 

    Pero la vida no es justa y la maldad humana aparece oscureciendo los corazones. 

      Las malas lenguas llegaron al castillo atribuyendo a Lanthe la matanza de las más de veinte hadas que allí perecieron. Dos días después y, en extrañas circunstancias, el rey de Ukros fue apuñalado y un confidente de la reina declaró en contra de la akentir pelirroja. El mal venció al bien y se sienta triunfante en un trono dorado con la corona sobre su cabeza. La nueva regente puso un alto precio a su cabeza por el asesinato de su marido, por traicionar al reino y por ofender a los dioses. Ahora, nuestra protagonista, acompañada por Antesir, es buscada y perseguida por cada rincón de las tierras de Ikarell mientras trata de redimirse luchando contra su propio destino.

Lluvia H. López

¡¡Muchas gracias por vuestro tiempo de lectura y espero que os haya gustado!!
¡¡Nos vemos en el siguiente post calabacitas!!

¡¡Un abrazo!!

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martes, 4 de febrero de 2020

13 escritores recomendados con los que compartiría mi Coca-Cola


¡Muy buenas calabacitas! ¡Cuánto tiempo! Como habréis notado, mi actividad en el blog y las redes se ha reducido bastante y es que, por problemas de salud no puedo hacer todo lo que me gustaría, pero intentaré ser más constante ^^ Si os estáis preguntando qué clase de título es el que le he puesto a este artículo, tranquilidad jaja os lo explico. Los que ya me conozcáis o me sigáis por redes sociales sabréis que tengo un crush, obsesión, amor platónico o como lo queráis llamar hacia la Coca-Cola. Me encanta y, mientras desayunaba, he pensado con quién la compartiría (de hacerlo claro jaja). Así es como ha surgido la idea de crear un artículo en el que os voy a recomendar escritores maravillosos con los que yo compartiría mi pequeña botella roja. ¿Me acompañáis?

Para empezar, quiero decir que hay muchísimos autores y autoras maravillosos y que, obviamente aquí no van a estar todos, así que dejaré fuera a los más famosos para centrarme en escritores que están empezando y son más que merecedores de nuestra lectura y atención. Si veo que este tipo de artículo gusta y le dais mucho amor, haré una segunda parte, recomendando a más personitas con las que compartiría mi Coca-Cola ^^. Y, ¿por qué 13 y no 10 o 20? Porque el 13 es mi número favorito, así que, si queréis más autores darle amor al artículo. ¡Empezamos!




Escritora y autora de "Réquiem por los cuentos de hadas" en Editorial Titanium. Eva es una mujer cercana que ha escrito una historia que atrapa muchísimo. Me estoy leyendo actualmente su libro y creo que es de lo mejorcito que he encontrado hoy en día en fantasía. Bien escrito, con crítica social, un trabajo de documentación sobre los cuentos de hadas impecable y unos personajes de los que te encariñas enseguida. No os cuento más del libro porque habrá reseña en el blog, pero os dejo aquí abajo la preciosa portada y la sinopsis. Vale mucho la pena leerla calabacitas.




Escritora que pronto va a publicar con Grupo Amanecer su primera novelette. Además, su relato "Una cuestión de vida y muerte" fue seleccionado para la antología "De matar también se sale". Myriam es una persona muy divertida y agradable. Sus historias siempre tienen gatillos, es de Slytherin y tiene escrito algunos FanFics. Os dejo por aquí el enlace a Mortífago, que por cierto me he empezado a leer y me encanta(aunque yo sea de Ravenclaw jaja). La autora nos sugiere empezar por el capítulo 30, pero creo que vale la pena leerlo desde 0 calabacitas.






Manu es uno de los dos escritores que han hecho posible InvadeMe: Madre del Vacío, una trilogía de ciencia ficción que reseñé en este blog y que me encantó a todos los niveles. Manu es padre de familia, amigo y un mago de las letras en toda regla. Los primeros capítulos de la segunda parte de la novela ya están disponibles en su Patreon y merece la pena pararse a leerlo. 





¿Qué puedo decir de Nana? Es un encanto de muchacha, escritora, booktuber y con perfil en Wattpad. Lo que he leído de ella me está gustando bastante. Tiene una historia de fantasía juvenil en Wattpad que ha titulado con el nombre de "Invocadora" y que me tiene bastante intrigada ^^. Por otro lado, su canal de Youtube me parece real, divertido y completo. Nos da información sobre libros, consejos y hace vídeos con otras autoras que nos permiten disfrutar de pequeños ratitos con ellas y conocerlas más. Totalmente recomendable. También tiene una preciosa novela romántica publicada llamada "Fragmentos del corazón".




Escritor alicantino de terror, thriller y ciencia ficción. Es un hombre muy agradable y un escritor de 10. Ganador del premio literario Titanium en 2017 con su obra "Sin aliento" y autor de "En la espiral de la locura". Ambos libros los podéis encontrar en la página web de Editorial Titanium y también tiene varios relatos que podéis leer. Yo tengo en mi lista de pendientes "En la espiral de la locura" y en cuanto lo termine habrá reseña por aquí. Si sois fans de la obra de Lovecraft, este último título no creo que os defraude jeje.



Un encanto de mujer que se define como escritora de novela romántica, loca de los gatos y maestra Pokemon desde 1991. Tiene un canal de Youtube muy interesante y publicará su primer libro, "Ragvala", con Onyx Editorial. Y, hablando de "Ragvala", creo que es una de las portadas más bonitas que he visto hasta el momento. El libro saldrá a la venta el 09/03, pero lo podéis pedir en preventa del 17/02 hasta el 02/03. Yo seguramente lo adquiera más adelante, pero sí que me llama la atención para leerlo.




"Potterhead, dragona de espíritu, meiga valkiria, señora de hurones y heladora de almas. Escritora de fantasía juvenil y realismo". Así se define Nia, aunque yo añadiría que es una mujer fantástica, muy amante de los animales y youtuber/booktuber. Su primera novela corta se llama "Burdeos" y ya la tengo en mi poder (muahaha) así que cuando la termine habrá reseña por aquí. Pinta bastante bien, es una novela de fantasía juvenil autoeditada y creo que nos puede sorprender.





Escritora y trabajadora social sanitaria en su "tiempo libre". Sheila es la autora de "La ladrona de Skania", su primera novela, que va a ser publicada de la mano de Editorial Titanium. Es una mujer con un gran corazón y tiene varios relatos que podéis leer gratuitamente. Los podéis encontrar con el enlace directo en su twitter. Yo he leído varios, sobre todo los que están en la revista de Círculo De Lovecraft. Merecen la pena calabacitas. Además tenéis un sorteo del libro en el twitter de mi amigo Terragens hasta el 09/02 ^^




Escritor de terror y ciencia ficción que tiene publicada su primera novela, "La llamada de la luna", con Wave Editorial. Se enamoró de la literatura de Stephen King en su juventud y desde entonces los géneros de terror y scifi han sido sus pasiones a la hora de plasmar sus historias. Ganador del "VIII Concurso de Relatos de Primavera del Rincón del Tito Stephen” y participante del “X Concurso de Relatos de Primavera del Rincón del Tito Stephen”. Totalmente recomendable de leer. Hace poquito leí un relato suyo de terror, "La princesa en el castillo" y me encantó. Disponible en este enlace.



Esta autora es un amor, ya os lo digo de primeras. Amante de la fantasía, luchadora y escritora de "Las crónicas de Querra" y "La fuente eterna". Ya os he mencionado antes el primer título, de hecho, tenéis la reseña en este blog y fue una historia muy bonita, fácil de leer y que me encantó. Nohemí es una persona muy dulce que os recomiendo conocer encarecidamente y que está trabajando en su próxima novela. Darle amor calabacitas.




Ilustradora, escritora y booktuber/youtuber. Toda una creativa calabacitas. Es la autora de "La visita del selkie", "La dama y el bandolero" y "El lamento de la sirena". Además ha ilustrado bastantes portadas de libros y es divertida y un encanto de chica. Podéis ver muchas de sus ilustraciones aquí o pinchar en el enlace de arriba para ir a su canal de Youtube. Yo tengo pendiente "El lamento de la sirena" que creo que me gustará al ser fantasía más adulta. Podéis conseguirlo aquí. Cien por cien recomendable.




Escritor de terror y fantasía. Autor de "La profecía de Thebos" y "Dioses de Nueva Asgard", que fue un relato seleccionado en la antología que ha publicado Ediciones FreyaPor el Fólkvangr y el Valhalla: una antología vikinga. También podéis leer relatos en su blog: De Terror y Fantasía. Jorge es una de esas personas con una originalidad desbordante, un carácter amable y una lectura fluida. Muy recomendable calabacitas.




Por último, pero no por ello menos importante, quiero recomendaros a Sol. Es escritora de fantasía y autora de la trilogía Drambuy en Penumbra. Además, uno de sus relatos fue seleccionado para la antología "La isla del escritor". Ella es una mujer muy agradable, que se molesta en presentarte sus historias y trabaja mucho sobre ellas. Merece la pena dedicarle unos momentos de lectura calabacitas. Yo tengo pendiente Drambuy, pero a lo largo de verano caerá. 


Estos son los 13 autores con los que yo compartiría mi Coca-Cola. Sabed que la compartiría con muchos más, pero prefiero recomendaros escritores de poquitos en poquitos para que así les podáis prestar la atención que se merecen. Espero que os haya gustado. Si habéis leído algún libro de cualquiera de ellos me encantaría saber cual y por supuesto si compartís su trabajo se llevarán una gran alegría. Ya sabéis que una de las mejores formas que tenemos para apoyar a escritores que están empanzando es compartir su trabajo. Y no me enrollo más. ^^ ¡¡Recordad que si veo que os gusta mucho haré una segunda parte!!


Lluvia H. López

¡¡Muchas gracias por vuestro tiempo de lectura y espero que os haya gustado!!
¡¡Nos vemos en el siguiente post calabacitas!!

¡¡Un abrazo!!